Simón Bolívar, libertador de seis naciones, tuvo sus defectos, pero entre ellos jamás se contaron la mala educación y la patanería. Nació, vivió y murió como un caballero. Perteneció decididamente a esa estirpe de líderes que constituyen referencia para la superación de los pueblos y jamás se rebajan al mínimo común denominador de una sociedad.