|
COLOMBIA SE DEFIENDE SOLA Antonio A. Herrera-Vaillant aherreravaillant@yahoo.com Dirigentes del Partido Demócrata, entre ellos Barack Hussein Obama y Hillary Clinton, puerilmente congelaron el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia para atacar a la Administración Bush. Su acción no sorprende: Es histórica la ligereza con que políticos norteamericanos de escasa visión ó sensibilidad convierten políticas de Estado en balones de fútbol para contiendas internas. Sería ideal que los norteamericanos superen sus banalidades electorales y rechacen la demagogia; pero es mucho pedir que aquel pueblo supere a tantos otros de superficialidad electorera aún mayor. Lo importante es entender que los procesos internos de maduración política y modernización económica de Colombia están dejando atrás el simbolismo del tratado. Un tratado de libre comercio es importante para un país en desarrollo, pues transmite al mundo una contundente señal de confiabilidad por parte de las naciones que – después de distintas tradiciones - al fin aceptan los compromisos que contiene. Sin embargo, hay países como Colombia, que de hecho y en la práctica resuelven interna y unilateralmente los temas de fondo que interesan a inversionistas y al mundo económico en general: Con ó sin tratados. Los tratados refuerzan el marco de seguridad jurídica de los países signatarios, amén de brindar ventajas arancelarias bilaterales. Pero nadie nota la ausencia de similares tratados entre Estados Unidos y algunos de sus principales socios económicos como la Unión Europea, Japón y otros: No son prioritarios porque esas naciones presentan otras fortalezas y tradiciones internas que generan confianza. Chile, por ejemplo, esperó pacientemente durante nueve años, entre la aprobación del NAFTA en 1995 y su propio TLC con Estados Unidos en 2004, sin por un solo instante dejar su compromiso de construir una economía institucionalizada, sólida y sustentable. La politiquería electorera norteamericana seguirá montando espectáculos baratos que evocan a Richard Gere cantando “Razzle Dazzle” en el film “Chicago”. Pero Colombia, país serio que mucho ha sufrido, persistirá en su desarrollo integral, reforzando competitividades, culminando acuerdos con otros jugadores como la Unión Europea, y esperando con paciente madurez que el mercado norteamericano pase la pataleta política. Colombia decidió un camino por cuenta propia y sin imposiciones externas; y así como la memorable Vitola del cine mexicano, puede defenderse sola.
|